miércoles, 24 de diciembre de 2008

Si es que terminamos la historia


Sentado se encontraba Juanjo, no había pasado nada fuera de lo normal en su pieza, se puso un poco ansioso, más aun la ansiedad crecía acorde el tiempo avanzaba. Esperaba el llamado, y en respuesta solo recibía silencio. Lo deseaba, lo pedía, tenía que ocurrir, pero nada pasaba. No pensaba en nadie ni nada, solo en su teléfono, no, me equivoco, en el llamado. Se lo imaginaba sonando, aquella canción instrumental que tanto le gusta. Irá a sonar, qué es lo que pasa, se preguntaba, algo malo habrá ocurrido.
Se paró, si seguía sentado su cuerpo iba a estallar, caminó por su pieza, demasiado pequeña, caminó por la casa, no era suficiente, salió al patio. Menos mal salió, necesitaba aire urgente, se le podía ver en los ojos, el sol entre las nubes y la pequeña brisa que corría lo tranquilizaron, solo por el momento. Se quedó mirando una chinita que había volado hasta su camisa, tan indefensa que se veía, pero ahí estaba, viva y sana como todos los días de su existencia.
Suena el celular, Juanjo maldice, como se pudo haber relajado en un momento como éste, camina a su pieza, perdón, corre. Un número desconocido, el nerviosismo está en su clímax, le cae una gota de sudor por la frente, desea tanto contestar como el no hacerlo, lentamente presiona el botón con el dedo, Alo contesta, falsa alarma, le baja el estómago de la boca, sus nervios bajan de los cielos, no mucho pero consiguen bajar. Número equivocado, no se como se pueden equivocar, y más con él, que ha hecho para esta mala pasada, es lo que menos necesita.
No aguanta más, agarra su celular, su billetera, sus llaves y sus pañuelos, sale de su casa, cierra con llave y camina desesperadamente, no tiene un destino fijo, pero sus instintos lo guían. Avanza un par de cuadras y llega a una plaza, varios niños juegan, sus respectivas madres cercanamente conversan entre ellas mientras miran a sus críos.
Se sienta y los observa, no, no los observa, solo los mira, no piensa en nada. Llama a su hermana, le pregunta donde está, le dice que no puede hablar, esta ocupada en una prueba. Necesita conversar con alguien, está demasiado afligido. Exacto, se le ocurrió que debía hacer, como un relámpago que sale de las nubes, esta idea surgió de su mente. Se levanto rápidamente y corrió, corrió como nunca, estaba desesperado, corría y corría y de repente suena, si era su celular, y lo sabía, esta era la llamada, se detuvo en seco, miró a los lados, tenía que recordar lo que llegase a pasar en este momento. Tomó un buen sorbo de aire, lo exhaló, se concentro en modular todo lo que fuese a llegar a decir, bien, este es el momento, sin pensarlo más apretó el botón. Se preparó lentamente para decir su primera palabra, y lentamente lo dijo, “Hola...”.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Darkness



Una canción pasa por mi mente y por mis oídos, no me agrada, su letra, su contenido, me refleja, me calca, que mal, me doy pena. Me quedo aquí pensando, entre el vacío y el silencio, en realidad no escribo, mi mente habla, mis dedos piensan, mi inconsciente se torna conciente y desea, si lo desea, ansia hablar, quiere ser escuchado. Vacío aléjate, luz vuelve, colores revivan, silencio desaparece. Quiero que mis huesos sientan como mi piel, y mi corazón como mente. Metáforas sucumben la sociedad, y perífrasis rellenan nuestros vacíos. Miro como el aire ya no es tan dulce, ni como el agua es tan suave. Maldita canción, siempre había sabido, lo supe y lo sabre que me haces mal, me deprimes, me haces mal, lloro por mi, lloro por la canción, no se por que lloro. Mi mente no quiere hablar conmigo, la música suena... beauty can't be seen but only kissed... tengo mis respuestas, pero no las quiero soltar, quédense dentro de mi, no se vallan, son mías y solo mías ... I have so much love to give... ¿por qué pienso tanto las cosas?, no las quiero en este momento, que se esfumen, desaparezcan, déjenme tranquilo un momento, quiero tener paz un momento... but where are you and how to be reached? ... quiero escuchar el viento, ver volar los pájaros, que sea el mundo y yo, ambos tan solo por un momento, que la oscuridad me cubra y desaparecer tal como mis dientes de leche. Tal vez solo necesite ser escuchado, en realidad no lo se, lo sabe solo mi corazón, mi mente, y esta grandiosa canción. No hago nada mas que calcar lo que mi alma me dice, pienso en una cosa y en una persona, la cosa no se que es, la persona si, de lo que si se, es que acabo de sacarle una fotografía a Ying, ya es tiempo de que el Yang vuelva a su lugar, es hora de que se estabilicen, sin nada mas que decir, una canción dentro de un hombre se despide.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Si es que terminamos la historia


Vuelvo en mí, me di cuenta que me rascaba el ojo, como todas esas veces en que la alergia me ataca. Creo haber estado mirando lo mismo durante mucho tiempo, no lo sé, perdí por completo la noción. ¿Lo peor de todo? No logro verlo. ¿Qué cosa? Ese punto, se esfumó. ¿Dónde estás? Muéstrate, te quiero ver, quiero saber en que mi mente y vista se turbó para conseguir que mi cuerpo lograse evaporarse. Quiero saber qué o quién tuvo el poder de llevarme, de abstraerme de este lugar por varios minutos y es que sea lo que haya sido, debe haber sido bastante interesante. Siempre me pasa lo mismo cuando despierto de haber estado soñando algo interesante y fuera de lo cotidiano,después es imposible volver, imposible llegar a ese estado. Aun así, sentía que hoy era diferente, que hoy sí podría volver y encontrar aquello que estaba fijamente observando. Concentración, eso necesito. Piensa, piensa que puedo hacer, tengo algo a mi favor, el querer saberlo. Necesito orientarme, ¿Qué será? Un brazo, una silla, una persona, un objeto, a lo mejor soy yo, quizás eso es, nunca lo pensé. Me veo, un ser, un animal con sentimientos, pero lo noto raro, lo veo triste. Oye tú, si tú, ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estés triste? Déjame ayudarte, toda persona tiene el derecho a ser escuchado, y yo quiero cobrar tu derecho...Pero no contestó, es decir, no contesté. De mi boca no salió sonido alguno a pesar de haberla visto abrirse como diciendo algo. La verdad es que no me importó mucho, sé que lo volvería a ver y quizás la próxima vez podría contarme porque estaba triste, si es que estaba triste. Sí, quizás otro día hablaríamos, ahora debía terminar mi pintura que llevaba días sin haber sido tomada en cuenta. Salí al balcón, vestigios de la luz que había estado presente hace algunas horas todavía adornaban la tarde y hacían cálido el ambiente. Saqué mi caja de pinturas, los pinceles, me puse el delantal y empecé. Comienzo, pinto, y razono. Nunca me gustó realmente lo que estaba pintando, ahora que veo bien mi pintura no son más que líneas, no me gusta, no tiene pasión, ni sentimientos, o furia tal vez, no es yo. No me gusta esa palabra, “yo”, prefiero un nosotros, no me gusta el egoísmo, pienso en los demás, esta pintura quizás por eso no me gusta, por que la hice pensando en mi. Tengo que arreglarla de alguna manera, necesito un tú que la arregle. No importa, bueno quizás sí, pero el tiempo me jugará una buena pasada, y sé que algún día llegará. En estos momentos sinceramente me importa más que mi pintura, el pajarito que está en mi ventana, prefiero pensar en el árbol que está en mi patio, o en las nubes que están sobre mi techo. Me gustaría encontrar una persona que piense como yo. Quizás suene un poco egocéntrico, de hecho lo es, pero me gusta mi forma de pensar. Creo que es hora de comer algo, mi organismo lo pide, ahora que pienso, no como desde hace unas buenas horas. Llego a la cocina, ¡maldición!, no compré pan. Tengo hambre, no tengo pan y no me quise decir por que estaba triste. No ha sido buena esta hora, pero habrá mejores. Eso es tan sabio, no sé como la gente no se da cuenta.